lunes, 15 de agosto de 2011
sábado, 13 de agosto de 2011
domingo, 7 de agosto de 2011
Cuando el río de la Sanidad suena.....
Dos empresas vinculadas a CiU y PP, detrás de la primera privatización en la sanidad catalana
Domingo, agosto 7, 2011, 12:58
El Instituto Diagnóstico por la Imagen (IDI) podría ser la primera víctima. Los sindicatos se han cansado de avisar que detrás de la política de tijeretazos del Gobierno catalán había la intención de privatizar parte de la sanidad. El Departamento, de momento, lo niega.
La noticia fue muy comentada en el Congreso Nacional de Radiólogos de Catalunya, que se celebró el pasado fin de semana en la localidad de Lleida, y la portavoz de Sanidad del sindicato Comisiones Obreras (CCOO), Carmen Navarro, asegura que han decidido hacerlo público porque, aunque el Departamento lo niegue, “tenemos muchas y muy fiables fuentes que nos dicen que está en marcha, y no queremos esperar a que sea inevitable”.
Según han explicado diferentes fuentes sindicales a PressDigital, hay dos empresas claves en esta operación, que no será “cuestión de dos días” pero en la que se está trabajando. Por un lado, CETIR, empresa dedicada a la radiología y la medicina nuclear históricamente vinculada al partido de Gobierno, CiU.
Por otro lado, ERESA, empresa valenciana que pondría el capital necesario para la operación. Esta nació al calor de los gobiernos del Partido Popular en la Comunidad Valenciana y, apareciendo de la nada, se hizo con todas las resonancias magnéticas de los hospitales valencianos. Esta empresa ya ha tenido problemas con la justicia por presuntas irregularidades en la gestión de centros tanto valencianos como de La Rioja.
Y entre ambas empresas, una figura. La del doctor Javier Lucaya, que sería el auténtico catalizador de esta unión empresarial que debería encargarse de dirigir la nueva empresa privada que gestionaría la radiología en Catalunya.
Este doctor, actualmente jubilado, había sido jefe del servicio de Radiología en la Clínica Quirón, cargo que había compaginado con uno público, como jefe de Radiología Materno hospital Vall d’Hebron.
La idea de privatizar la radiología no es nueva, según indican las fuentes consultadas por este diario. Según CCOO, en Catalunya, además de CETIR, existe otra gran empresa dedicada a la radiología. Se trata de CRC Corporación Sanitaria, que en el mundo sanitario vinculan al socialismo catalán y a la que había estado vinculado el doctor Lucaya, con el que esta redacción intentó contactar ayer sin éxito.
En el pasado hubiera habido, también con Lucaya como catalizador, un intento de fusionar estas dos empresas para crear una grande y buscar esta privatización, pero que finalmente no fructificó.
La Generalitat lo niega
Sin embargo, el Departamento de Salud ha negado que, hoy por hoy, haya negociaciones para la privatización del IDI con ninguna empresa, con lo que niegan la información de CCOO. Lo que no pueden es comprometerse a asegurar que no habrá privatización en los próximos meses.
Press Digital
Domingo, agosto 7, 2011, 12:58
El Instituto Diagnóstico por la Imagen (IDI) podría ser la primera víctima. Los sindicatos se han cansado de avisar que detrás de la política de tijeretazos del Gobierno catalán había la intención de privatizar parte de la sanidad. El Departamento, de momento, lo niega.
La noticia fue muy comentada en el Congreso Nacional de Radiólogos de Catalunya, que se celebró el pasado fin de semana en la localidad de Lleida, y la portavoz de Sanidad del sindicato Comisiones Obreras (CCOO), Carmen Navarro, asegura que han decidido hacerlo público porque, aunque el Departamento lo niegue, “tenemos muchas y muy fiables fuentes que nos dicen que está en marcha, y no queremos esperar a que sea inevitable”.
Según han explicado diferentes fuentes sindicales a PressDigital, hay dos empresas claves en esta operación, que no será “cuestión de dos días” pero en la que se está trabajando. Por un lado, CETIR, empresa dedicada a la radiología y la medicina nuclear históricamente vinculada al partido de Gobierno, CiU.
Por otro lado, ERESA, empresa valenciana que pondría el capital necesario para la operación. Esta nació al calor de los gobiernos del Partido Popular en la Comunidad Valenciana y, apareciendo de la nada, se hizo con todas las resonancias magnéticas de los hospitales valencianos. Esta empresa ya ha tenido problemas con la justicia por presuntas irregularidades en la gestión de centros tanto valencianos como de La Rioja.
Y entre ambas empresas, una figura. La del doctor Javier Lucaya, que sería el auténtico catalizador de esta unión empresarial que debería encargarse de dirigir la nueva empresa privada que gestionaría la radiología en Catalunya.
Este doctor, actualmente jubilado, había sido jefe del servicio de Radiología en la Clínica Quirón, cargo que había compaginado con uno público, como jefe de Radiología Materno hospital Vall d’Hebron.
La idea de privatizar la radiología no es nueva, según indican las fuentes consultadas por este diario. Según CCOO, en Catalunya, además de CETIR, existe otra gran empresa dedicada a la radiología. Se trata de CRC Corporación Sanitaria, que en el mundo sanitario vinculan al socialismo catalán y a la que había estado vinculado el doctor Lucaya, con el que esta redacción intentó contactar ayer sin éxito.
En el pasado hubiera habido, también con Lucaya como catalizador, un intento de fusionar estas dos empresas para crear una grande y buscar esta privatización, pero que finalmente no fructificó.
La Generalitat lo niega
Sin embargo, el Departamento de Salud ha negado que, hoy por hoy, haya negociaciones para la privatización del IDI con ninguna empresa, con lo que niegan la información de CCOO. Lo que no pueden es comprometerse a asegurar que no habrá privatización en los próximos meses.
Press Digital
La estrategia política del 15 M
http://www.attac.es/la-estrategia-politica-del-15m/
Alberto Garzón – Consejo Científico de ATTAC.
El siguiente texto es una amplia reflexión sobre la estrategia política que debería, a mi parecer, mantener el 15M y los grupos que forman parte del mismo. Es mi opinión y como tal es tan subjetiva como cualquier otra. Se puede estar de acuerdo o no, pero la lanzo para aportar elementos que considero imprescindibles así como para hacer pública la visión que tengo de un proceso tan complejo pero a la vez tan necesario.
Cronología rápida de una movilización
En 2007 estalló la crisis en Estados Unidos y los economistas críticos nos pusimos manos a la obra para intentar explicar a la gente corriente lo que estaba pasando en las finanzas internacionales. Pronto se vio que esa crisis sería de una importancia excepcional sólo comparable con la Gran Depresión de los años treinta, y ningún país quedaría a salvo de la que para entonces se llamaba ya la Gran Recesión. En verano de 2008 la crisis se trasladó dramáticamente al tercer mundo y mató de hambre a millones de personas a causa de la especulación en los mercados de futuros de materias primas. En ese momento nosotros comenzamos en ATTAC a escribir nuestro primer libro de divulgación gratuito sobre la crisis (“La crisis financiera. Guía para entenderla y explicarla”), esperando que la gente pudiera comprender que la crisis tenía unos culpables de carne y hueso y que había que exigir responsabilidades. Al finalizar 2008 la crisis se agudizó y la economía española se vino definitivamente abajo. Durante todo 2009 la crisis se expandió con fuerza y afectó cada vez a más sectores de la población. Y al terminar ese año muchos de nosotros, activistas de izquierdas y militantes de diferentes organizaciones políticas, pedimos públicamente a los sindicatos que organizaran una huelga general.
Por entonces pensábamos en términos muy clásicos. Hasta entonces todas las movilizaciones políticas habían sido organizadas por movimientos sociales (precarios, vivienda digna, ecologistas, feministas, etc.) y con relativo poco éxito en cuanto a cantidad de participantes. Había una calma tensa que no lográbamos comprender quienes seguíamos los fenómenos económicos. Nosotros pensábamos que estábamos viviendo una crisis cuya resolución (más o menos social) dependería de la relación de fuerzas. Y confiábamos en que los sindicatos pusieran sus cartas encima de la mesa para plantarle cara al poder económico que estaba pensando ya en agudizar su línea neoliberal. Pero no lo hicieron.
Los sindicatos organizaron una huelga general muchos meses más tarde, el 29 de septiembre de 2010, y en medio de un ataque brutal de la derecha contra las organizaciones de trabajadores. Unos meses antes la comunidad de Madrid había atacado sin piedad al combativo sindicato del metro, poniendo toda la carne en el asador y utilizando los medios de comunicación para poner a la opinión pública en su contra. Yo viví aquella batalla en Madrid, y pensé que era el inicio de nuestro final como clase trabajadora organizada. La derecha estaba dispuesta a arrasar cualquier, ya débil de por sí, movimiento de izquierdas organizado. La huelga del 29 de septiembre fue un respiro, pero llegaba tarde y sabíamos que muchos no estaban dispuestos a subirse a ese barco que navegaba a la deriva.
La firma del pacto de las pensiones por los sindicatos, a principios de 2011, fue el acabose. Los sindicatos claudicaron ante un proceso de regresión social que ya estaba más que claro, y con eso alejaron todas las posibilidades que restaban para aglutinar y ser un actor principal en la batalla ante el neoliberalismo.
Por suerte paralelamente los movimientos sociales habían ido reuniéndose en torno a la plataforma Democracia Real Ya (DRY), y otras organizaciones combativas, como era el caso de Juventud Sin Futuro, surgían a su lado. Fue Juventud sin Futuro la primera en dar el paso de organizar una manifestación contra la crisis digna de tal nombre, recibiendo bastante cobertura mediática y un apoyo importante. Eran tiempos en los que nosotros insistíamos una y otra vez en la urgencia de una insurrección generalizada, que objetivamente era más necesaria que nunca. Era un bosque de hojas secas y faltaba un chispazo para que el fuego se extendiera. Y eso fue precisamente lo que ocurrió el 15 de mayo, cuando DRY sacó a la calle a miles y miles de personas exigiendo una salida social a la crisis. Su programa político era tan de izquierdas o más que el que tenía Izquierda Unida, ATTAC, los sindicatos más combativos o cualquier movimiento social de larga trayectoria contestataria. Pero ellos dieron en la clave y consiguieron atraer la atención de muchísima gente desencantada y que, siendo consciente de la necesidad de movilizarse, no había encontrado espacios para hacerlo hasta entonces.
Y de aquel éxito nacieron las asambleas del 15M, que a su vez dieron luz a las comisiones sectoriales y de barrio y a un nuevo tipo de activismo político que en realidad era muy viejo pero que ahora parecía funcionar (no sin obstáculos). Desde entonces conviven experiencias movilizadoras (15M, DRY, Mesas de Convergencia, etc.) que unen sus fuerzas y que trabajan conjuntamente para seguir construyendo algo alternativo.
El peso de la revolución
Con el 15M de repente había que estar en todas partes a la vez y participar en todos los debates, aunque éstos llevaran horas y horas y acabaran con nuestras energías vitales. Era un imperativo moral aprovechar esta ola que por fin había llegado y que ahora había que saber canalizar para que no quedara neutralizada o desmovilizada por la acción del poder económico y político dominante. Pero eso era a la vez una presión en muchos casos insoportable.
En efecto, hemos tenido, y seguimos haciéndolo, que participar en comisiones de horas y horas de duración; hemos tenido que enviar centenas de e-mails para explicar conceptos y ayudar a la gente a comprender de qué estamos debatiendo y a formarnos nosotros mismos; hemos tenido que desmontar a muchos saboteadores que aprovechando los espacios democráticos abiertos han querido neutralizar el movimiento o, al menos, determinar de qué se podía hablar y de qué no; hemos, en definitiva, dedicado todos nuestros esfuerzos a costosos procesos de formación política en su sentido más amplío.
Y en nuestro despiste, creo que nos hemos creído que teníamos que organizar la revolución en un par de días. Nos hemos encontrado en el camino mucha gente de tradiciones políticas distintas y hemos tratado de integrar lo mejor de cada una en muy poco tiempo. Hemos sido demasiado autocríticos con nosotros porque nos hemos exigido lo mejor en todo momento. Hemos intentado responder en unos meses la hegemonía que el neoliberalismo ha tardado en cimentar unos treinta años. Y eso es una tarea hercúlea que no podemos conseguir en esos tiempos de ningún modo, puesto que no sólo estamos ante un dominio económico sino también cultural y de valores. Es magnífico que hayamos despertado, pero no podemos autoexigirnos construir una base social consistente y coherente en cuatro meses.
Necesitamos una base social
Es verdad que el 15M se está comportando como una especia de universidad política. La gente va a las comisiones para aprender y para dotarse de herramientas para comprender cómo funciona el mundo y cómo puede cambiarlo. Y ese es un proceso lento de formación política que debemos continuar sin lugar a dudas. Estamos construyendo una base social, es decir, un colectivo de personas con unos intereses políticos comunes y que permite sustentar y apoyar un proyecto político alternativo. Sin base social ya hemos visto qué sucede con los partidos y sindicatos revolucionarios: nada. La construcción de la base social es, por lo tanto, la tarea primordial del movimiento 15M.
Tenemos que politizar a la gente de nuevo. La política tiene que volver al debate cotidiano. Debemos conseguir que todo el mundo sepa lo que está pasando y cómo nos afecta a la mayoría de los ciudadanos, porque es precisamente de la indiferencia y de la individualidad de lo que se nutre el neoliberalismo. Tenemos que construir esa base social, la cual debe estar constituida por personas formadas y que tienen una identidad común, es decir, que se ven como víctimas de un mismo proceso al que hay que responder colectivamente.
Los procesos económicos tienen una velocidad mucho más lenta que los procesos políticos y que los procesos vitales. Estamos en crisis y todavía seguiremos en crisis mucho más. Los economistas tenemos que procurar predecir los escenarios posibles en los que tendrá lugar la acción política. Y sobre esto hay un consenso generalizado. Los planes de ajuste que se están aplicando (y que se seguirán aplicando) agudizarán la crisis y provocarán nuevos escenarios aún más drásticos de regresión social. Y para eso hay que estar preparado, más aún cuando el nuevo gobierno será aún más radical en la aplicación de medidas neoliberales.
El corto plazo: un escudo social
Ser conscientes de que los escenarios futuros son aún más negros nos permiten caminar con inteligencia y con una estrategia determinada. Porque sabemos dónde nos van a dar el siguiente golpe, y es ahí donde tenemos que estar. Sin duda eso no significa que nos olvidemos de que en realidad hay gente con una situación económica de urgencia. Hay millones de personas en paro, centenares de miles de personas perdiendo sus casas, miles de familias cayendo en la pobreza y otros tantos millones de personas entrando en regímenes laborales de semi-esclavitud. Por eso es necesario un plan de choque de corto plazo, una creación de un escudo social para proteger desde ya a todas esas personas.
La base social no puede limitarse a preparar una revolución, como si de una vanguardia clásica se tratara, sino que en realidad tiene que estar en la calle plantando cara y defendiendo los derechos de sus conciudadanos. La base social no se crea desde los despachos académicos o las reuniones sino desde la calle, y eso implica tener que actuar siempre en situaciones concretas. Hay que ir a proteger a las personas que pierden sus casas, hay que ayudar a los estafados por la banca y hay que ir a los servicios de empleo a nutrir la base social haciéndoles ver a los parados que nosotros somos ellos y que ellos somos nosotros. Y todo esto debe hacerse de una forma organizada y atendiendo a una estrategia definida y que tenga presente que hay limitaciones de tiempo y energías.
El programa político
Nos dicen que no hay alternativas a los planes de ajuste, pero eso es falso. Y en este blog lo hemos puesto de relieve muchas veces. Hay medidas concretas que pueden hacerse para resolver la crisis desde un punto de vista social y que permita construir un sistema económico distinto. Tenemos mucho que debatir sobre qué medidas son prioritarias y cómo debe ser el sistema venidero, pero no cabe ninguna duda de que encima de la mesa hay ya proyectos alternativos. En ATTAC contribuimos humildemente a formar a la gente para que comiencen debates y la gente se pueda plantear sus propias opciones, pero en particular los economistas ya hemos propuesto alternativas palpables y que son de aplicación inmediata si existiera voluntad política. Otras opciones, lógicamente, requieren a su vez una base social suficientemente amplia como para que puedan ser puestas en marcha.
Por eso un elemento clave es la formación de esa base social. La formación ha sido dejada de lado por los partidos políticos de izquierdas y las organizaciones sindicales. Y sin formación al final no existen referentes teóricos y sin ellos la gente se deja llevar por la inercia política o se sitúa en una posición estrictamente defensiva. Y nosotros lo que tenemos que hacer es precisamente pasar al ataque. Tenemos que poner un programa político encima de la mesa que permita pasar al ataque de forma inmediata.
El largo plazo: las respuestas futuras
Sí, el PP ganará las próximas elecciones con casi toda seguridad. Y sus objetivos serán los servicios públicos, que privatizarán o deteriorarán sin piedad. Nosotros tenemos la ventaja de que lo sabemos, y hay que hacer los movimientos oportunos. Es urgente que la base social del 15M, DRY, las Mesas, y demás proyectos de este tipo se dirijan a los colegios, a los institutos, a los hospitales, etc. y planteen la necesidad de reunir fuerzas. Muchos van a sufrir en sus propias carnes una crisis que hasta ahora parece pasar de largo de sus propias vidas. La gente comenzará a percibir deterioros en los servicios públicos, habrá despidos y la rabia se incrementará. El caldo de cultivo de la insurrección se generalizará y el bosque de hojas secas del que hablábamos antes crecerá exponencialmente. En última instancia no estamos hablando de otra cosa que de sumar fuerzas con las que poder vencer a un enemigo, y eso es tan viejo como la humanidad.
Y ello conlleva, les guste a unos u otros, en sumar las fuerzas también de los sindicatos y sus afiliados. Hay que olvidar las viejas rencillas que puedan existir, por muy razonables que sean, y sumar a todos en el proyecto. De otra forma estaremos divididos y no podremos enfrentar exitosamente la avalancha que viene encima. Además, el sistema puede tolerar manifestaciones esporádicas sin perder demasiada legitimidad y sin verse acosado, pero no puede soportar la paralización de la actividad productiva por mucho tiempo. Dicho de otra forma, una base social suficientemente amplia y cuya acción de de lleno en el corazón del mundo económico (la actividad productiva) tendrá todas las cartas para ganar.
¿Es posible mitigar el efecto perjudicial de los procesos venideros? Sí, y creo que debemos hacerlo. Yo votaré en las próximas elecciones, y lo haré a Izquierda Unida. Pero no lo haré porque confíe en que de ese modo se pueda cambiar algo suficientemente importante, ya que en realidad yo impugno al sistema en su totalidad, sino porque utilizo las herramientas a mi disposición aunque sepa que son insuficientes. No pienso dejar pasar una oportunidad de poner una piedra en las ruedas del neoliberalismo, dicho de otro modo. Aunque sea consciente de que la lucha está en otro lado y que limitarse al sistema político es pasar por el aro.
En definitiva
Dicho todo lo cual creo que conviene ser autocríticos pero sin pasarnos. Y sobre todo debemos ser tolerantes con otras personas que provienen de tradiciones políticas distintas y que enfocan los fenómenos de otra forma pero que a la vez comparten nuestros intereses políticos. Ante todo creo que debemos pasar a la etapa de definir estrategias políticas y de contextualizar los fenómenos que suceden, para evitar siempre estar a la defensiva y reaccionando ante cada paso del neoliberalismo. Más bien debemos construir nuestro programa político, que no tiene que ser un documento de cien hojas sino una declaración de intenciones alternativas, asumibles, factibles y radicales, y pasar con él a la ofensiva.
Alberto Garzón – Consejo Científico de ATTAC.
El siguiente texto es una amplia reflexión sobre la estrategia política que debería, a mi parecer, mantener el 15M y los grupos que forman parte del mismo. Es mi opinión y como tal es tan subjetiva como cualquier otra. Se puede estar de acuerdo o no, pero la lanzo para aportar elementos que considero imprescindibles así como para hacer pública la visión que tengo de un proceso tan complejo pero a la vez tan necesario.
Cronología rápida de una movilización
En 2007 estalló la crisis en Estados Unidos y los economistas críticos nos pusimos manos a la obra para intentar explicar a la gente corriente lo que estaba pasando en las finanzas internacionales. Pronto se vio que esa crisis sería de una importancia excepcional sólo comparable con la Gran Depresión de los años treinta, y ningún país quedaría a salvo de la que para entonces se llamaba ya la Gran Recesión. En verano de 2008 la crisis se trasladó dramáticamente al tercer mundo y mató de hambre a millones de personas a causa de la especulación en los mercados de futuros de materias primas. En ese momento nosotros comenzamos en ATTAC a escribir nuestro primer libro de divulgación gratuito sobre la crisis (“La crisis financiera. Guía para entenderla y explicarla”), esperando que la gente pudiera comprender que la crisis tenía unos culpables de carne y hueso y que había que exigir responsabilidades. Al finalizar 2008 la crisis se agudizó y la economía española se vino definitivamente abajo. Durante todo 2009 la crisis se expandió con fuerza y afectó cada vez a más sectores de la población. Y al terminar ese año muchos de nosotros, activistas de izquierdas y militantes de diferentes organizaciones políticas, pedimos públicamente a los sindicatos que organizaran una huelga general.
Por entonces pensábamos en términos muy clásicos. Hasta entonces todas las movilizaciones políticas habían sido organizadas por movimientos sociales (precarios, vivienda digna, ecologistas, feministas, etc.) y con relativo poco éxito en cuanto a cantidad de participantes. Había una calma tensa que no lográbamos comprender quienes seguíamos los fenómenos económicos. Nosotros pensábamos que estábamos viviendo una crisis cuya resolución (más o menos social) dependería de la relación de fuerzas. Y confiábamos en que los sindicatos pusieran sus cartas encima de la mesa para plantarle cara al poder económico que estaba pensando ya en agudizar su línea neoliberal. Pero no lo hicieron.
Los sindicatos organizaron una huelga general muchos meses más tarde, el 29 de septiembre de 2010, y en medio de un ataque brutal de la derecha contra las organizaciones de trabajadores. Unos meses antes la comunidad de Madrid había atacado sin piedad al combativo sindicato del metro, poniendo toda la carne en el asador y utilizando los medios de comunicación para poner a la opinión pública en su contra. Yo viví aquella batalla en Madrid, y pensé que era el inicio de nuestro final como clase trabajadora organizada. La derecha estaba dispuesta a arrasar cualquier, ya débil de por sí, movimiento de izquierdas organizado. La huelga del 29 de septiembre fue un respiro, pero llegaba tarde y sabíamos que muchos no estaban dispuestos a subirse a ese barco que navegaba a la deriva.
La firma del pacto de las pensiones por los sindicatos, a principios de 2011, fue el acabose. Los sindicatos claudicaron ante un proceso de regresión social que ya estaba más que claro, y con eso alejaron todas las posibilidades que restaban para aglutinar y ser un actor principal en la batalla ante el neoliberalismo.
Por suerte paralelamente los movimientos sociales habían ido reuniéndose en torno a la plataforma Democracia Real Ya (DRY), y otras organizaciones combativas, como era el caso de Juventud Sin Futuro, surgían a su lado. Fue Juventud sin Futuro la primera en dar el paso de organizar una manifestación contra la crisis digna de tal nombre, recibiendo bastante cobertura mediática y un apoyo importante. Eran tiempos en los que nosotros insistíamos una y otra vez en la urgencia de una insurrección generalizada, que objetivamente era más necesaria que nunca. Era un bosque de hojas secas y faltaba un chispazo para que el fuego se extendiera. Y eso fue precisamente lo que ocurrió el 15 de mayo, cuando DRY sacó a la calle a miles y miles de personas exigiendo una salida social a la crisis. Su programa político era tan de izquierdas o más que el que tenía Izquierda Unida, ATTAC, los sindicatos más combativos o cualquier movimiento social de larga trayectoria contestataria. Pero ellos dieron en la clave y consiguieron atraer la atención de muchísima gente desencantada y que, siendo consciente de la necesidad de movilizarse, no había encontrado espacios para hacerlo hasta entonces.
Y de aquel éxito nacieron las asambleas del 15M, que a su vez dieron luz a las comisiones sectoriales y de barrio y a un nuevo tipo de activismo político que en realidad era muy viejo pero que ahora parecía funcionar (no sin obstáculos). Desde entonces conviven experiencias movilizadoras (15M, DRY, Mesas de Convergencia, etc.) que unen sus fuerzas y que trabajan conjuntamente para seguir construyendo algo alternativo.
El peso de la revolución
Con el 15M de repente había que estar en todas partes a la vez y participar en todos los debates, aunque éstos llevaran horas y horas y acabaran con nuestras energías vitales. Era un imperativo moral aprovechar esta ola que por fin había llegado y que ahora había que saber canalizar para que no quedara neutralizada o desmovilizada por la acción del poder económico y político dominante. Pero eso era a la vez una presión en muchos casos insoportable.
En efecto, hemos tenido, y seguimos haciéndolo, que participar en comisiones de horas y horas de duración; hemos tenido que enviar centenas de e-mails para explicar conceptos y ayudar a la gente a comprender de qué estamos debatiendo y a formarnos nosotros mismos; hemos tenido que desmontar a muchos saboteadores que aprovechando los espacios democráticos abiertos han querido neutralizar el movimiento o, al menos, determinar de qué se podía hablar y de qué no; hemos, en definitiva, dedicado todos nuestros esfuerzos a costosos procesos de formación política en su sentido más amplío.
Y en nuestro despiste, creo que nos hemos creído que teníamos que organizar la revolución en un par de días. Nos hemos encontrado en el camino mucha gente de tradiciones políticas distintas y hemos tratado de integrar lo mejor de cada una en muy poco tiempo. Hemos sido demasiado autocríticos con nosotros porque nos hemos exigido lo mejor en todo momento. Hemos intentado responder en unos meses la hegemonía que el neoliberalismo ha tardado en cimentar unos treinta años. Y eso es una tarea hercúlea que no podemos conseguir en esos tiempos de ningún modo, puesto que no sólo estamos ante un dominio económico sino también cultural y de valores. Es magnífico que hayamos despertado, pero no podemos autoexigirnos construir una base social consistente y coherente en cuatro meses.
Necesitamos una base social
Es verdad que el 15M se está comportando como una especia de universidad política. La gente va a las comisiones para aprender y para dotarse de herramientas para comprender cómo funciona el mundo y cómo puede cambiarlo. Y ese es un proceso lento de formación política que debemos continuar sin lugar a dudas. Estamos construyendo una base social, es decir, un colectivo de personas con unos intereses políticos comunes y que permite sustentar y apoyar un proyecto político alternativo. Sin base social ya hemos visto qué sucede con los partidos y sindicatos revolucionarios: nada. La construcción de la base social es, por lo tanto, la tarea primordial del movimiento 15M.
Tenemos que politizar a la gente de nuevo. La política tiene que volver al debate cotidiano. Debemos conseguir que todo el mundo sepa lo que está pasando y cómo nos afecta a la mayoría de los ciudadanos, porque es precisamente de la indiferencia y de la individualidad de lo que se nutre el neoliberalismo. Tenemos que construir esa base social, la cual debe estar constituida por personas formadas y que tienen una identidad común, es decir, que se ven como víctimas de un mismo proceso al que hay que responder colectivamente.
Los procesos económicos tienen una velocidad mucho más lenta que los procesos políticos y que los procesos vitales. Estamos en crisis y todavía seguiremos en crisis mucho más. Los economistas tenemos que procurar predecir los escenarios posibles en los que tendrá lugar la acción política. Y sobre esto hay un consenso generalizado. Los planes de ajuste que se están aplicando (y que se seguirán aplicando) agudizarán la crisis y provocarán nuevos escenarios aún más drásticos de regresión social. Y para eso hay que estar preparado, más aún cuando el nuevo gobierno será aún más radical en la aplicación de medidas neoliberales.
El corto plazo: un escudo social
Ser conscientes de que los escenarios futuros son aún más negros nos permiten caminar con inteligencia y con una estrategia determinada. Porque sabemos dónde nos van a dar el siguiente golpe, y es ahí donde tenemos que estar. Sin duda eso no significa que nos olvidemos de que en realidad hay gente con una situación económica de urgencia. Hay millones de personas en paro, centenares de miles de personas perdiendo sus casas, miles de familias cayendo en la pobreza y otros tantos millones de personas entrando en regímenes laborales de semi-esclavitud. Por eso es necesario un plan de choque de corto plazo, una creación de un escudo social para proteger desde ya a todas esas personas.
La base social no puede limitarse a preparar una revolución, como si de una vanguardia clásica se tratara, sino que en realidad tiene que estar en la calle plantando cara y defendiendo los derechos de sus conciudadanos. La base social no se crea desde los despachos académicos o las reuniones sino desde la calle, y eso implica tener que actuar siempre en situaciones concretas. Hay que ir a proteger a las personas que pierden sus casas, hay que ayudar a los estafados por la banca y hay que ir a los servicios de empleo a nutrir la base social haciéndoles ver a los parados que nosotros somos ellos y que ellos somos nosotros. Y todo esto debe hacerse de una forma organizada y atendiendo a una estrategia definida y que tenga presente que hay limitaciones de tiempo y energías.
El programa político
Nos dicen que no hay alternativas a los planes de ajuste, pero eso es falso. Y en este blog lo hemos puesto de relieve muchas veces. Hay medidas concretas que pueden hacerse para resolver la crisis desde un punto de vista social y que permita construir un sistema económico distinto. Tenemos mucho que debatir sobre qué medidas son prioritarias y cómo debe ser el sistema venidero, pero no cabe ninguna duda de que encima de la mesa hay ya proyectos alternativos. En ATTAC contribuimos humildemente a formar a la gente para que comiencen debates y la gente se pueda plantear sus propias opciones, pero en particular los economistas ya hemos propuesto alternativas palpables y que son de aplicación inmediata si existiera voluntad política. Otras opciones, lógicamente, requieren a su vez una base social suficientemente amplia como para que puedan ser puestas en marcha.
Por eso un elemento clave es la formación de esa base social. La formación ha sido dejada de lado por los partidos políticos de izquierdas y las organizaciones sindicales. Y sin formación al final no existen referentes teóricos y sin ellos la gente se deja llevar por la inercia política o se sitúa en una posición estrictamente defensiva. Y nosotros lo que tenemos que hacer es precisamente pasar al ataque. Tenemos que poner un programa político encima de la mesa que permita pasar al ataque de forma inmediata.
El largo plazo: las respuestas futuras
Sí, el PP ganará las próximas elecciones con casi toda seguridad. Y sus objetivos serán los servicios públicos, que privatizarán o deteriorarán sin piedad. Nosotros tenemos la ventaja de que lo sabemos, y hay que hacer los movimientos oportunos. Es urgente que la base social del 15M, DRY, las Mesas, y demás proyectos de este tipo se dirijan a los colegios, a los institutos, a los hospitales, etc. y planteen la necesidad de reunir fuerzas. Muchos van a sufrir en sus propias carnes una crisis que hasta ahora parece pasar de largo de sus propias vidas. La gente comenzará a percibir deterioros en los servicios públicos, habrá despidos y la rabia se incrementará. El caldo de cultivo de la insurrección se generalizará y el bosque de hojas secas del que hablábamos antes crecerá exponencialmente. En última instancia no estamos hablando de otra cosa que de sumar fuerzas con las que poder vencer a un enemigo, y eso es tan viejo como la humanidad.
Y ello conlleva, les guste a unos u otros, en sumar las fuerzas también de los sindicatos y sus afiliados. Hay que olvidar las viejas rencillas que puedan existir, por muy razonables que sean, y sumar a todos en el proyecto. De otra forma estaremos divididos y no podremos enfrentar exitosamente la avalancha que viene encima. Además, el sistema puede tolerar manifestaciones esporádicas sin perder demasiada legitimidad y sin verse acosado, pero no puede soportar la paralización de la actividad productiva por mucho tiempo. Dicho de otra forma, una base social suficientemente amplia y cuya acción de de lleno en el corazón del mundo económico (la actividad productiva) tendrá todas las cartas para ganar.
¿Es posible mitigar el efecto perjudicial de los procesos venideros? Sí, y creo que debemos hacerlo. Yo votaré en las próximas elecciones, y lo haré a Izquierda Unida. Pero no lo haré porque confíe en que de ese modo se pueda cambiar algo suficientemente importante, ya que en realidad yo impugno al sistema en su totalidad, sino porque utilizo las herramientas a mi disposición aunque sepa que son insuficientes. No pienso dejar pasar una oportunidad de poner una piedra en las ruedas del neoliberalismo, dicho de otro modo. Aunque sea consciente de que la lucha está en otro lado y que limitarse al sistema político es pasar por el aro.
En definitiva
Dicho todo lo cual creo que conviene ser autocríticos pero sin pasarnos. Y sobre todo debemos ser tolerantes con otras personas que provienen de tradiciones políticas distintas y que enfocan los fenómenos de otra forma pero que a la vez comparten nuestros intereses políticos. Ante todo creo que debemos pasar a la etapa de definir estrategias políticas y de contextualizar los fenómenos que suceden, para evitar siempre estar a la defensiva y reaccionando ante cada paso del neoliberalismo. Más bien debemos construir nuestro programa político, que no tiene que ser un documento de cien hojas sino una declaración de intenciones alternativas, asumibles, factibles y radicales, y pasar con él a la ofensiva.
viernes, 5 de agosto de 2011
RUTH TOLEDANO ¿¿¡¡Perdón!!?? (ElPais.com Edición IMpresa)
RUTH TOLEDANO 05/08/2011
Con estivalidad y, sin duda, con alevosía, se producen en Madrid unos episodios policiales de los que un Estado de derecho debiera dar posterior cuenta a la ciudadanía y cuyas responsabilidades directas sería de ley depurar. La alevosía la damos, fatalmente, por hecho al referirnos a las actuaciones de ciertos cuerpos, en particular si son los de Seguridad; con la estivalidad, sin embargo, querrían haber contado quienes los han agitado, quienes los han soltado a las calles y azuzado contra los que habrían de ser sujetos de su protección, sin tener en cuenta que la indignación no es estacional y que, si bien Madrid está medio vacía, el vaso del cabreo está a rebosar. Acaso ustedes, señores del Interior, esperaban que todo el mundo estuviera en la costa, y se han encontrado con indignados de guardia: hay cosas y personas que no se van de vacaciones.
¿Quién ha decidido que se desaloje a pisotones la acampada en el paseo del Prado y se destruya el pactado puesto informativo en una Puerta del Sol que nos pertenece y que ya es símbolo mundial de un nuevo sistema? ¿Quién, que se cierren por la fuerza los accesos a la plaza, en una actuación insólita de la que hasta un sindicato de policías cuestiona la legalidad? ¿Quién ha tomado la decisión de echar el cierre a los comercios de la zona -Ignacio Lario, quizá, presidente de los comerciantes, que exige indemnizaciones multimillonarias y alienta cargas policiales-? ¿Quién ha dado la orden de que los antidisturbios actúen con una agresividad desproporcionada frente a la naturaleza del objeto de su violencia? ¿Camacho y Gallardón? ¿Rubalcaba (¿dónde está Zapatero?)? ¿También Rouco Varela?
Porque a la alevosía y a la estivalidad de la operación hay que unirle una indignante vaticanidad, pues a pocos escapa que esta operación tiene, con la llegada a Madrid de Ratzinger, una relación inversamente proporcional a la limpieza que los mossos perpetraron en su día en la plaza de Cataluña de Barcelona, supuestamente por un encuentro futbolístico: si entonces supimos que nada tenía que ver con el fútbol y sí con la represión del 15-M, ahora sabemos que la del movimiento en Madrid se realiza porque el papa-móvil va a pasar por aquí. Pero, ¿esto qué es?, ¿qué pretenden ustedes? Mientras los indignados solo hacen uso del espacio público para protestar contra los sistemáticos abusos del poder establecido; mientras se sientan en el suelo para celebrar en asamblea el encuentro de su conciencia, de su unión, de su voz y de su voluntad, quienes llevan las riendas de la caballería deciden sofocarlos para abrir paso al jefe de un Estado ridículo en su mismidad, culpable de crímenes que no se le permitirían a una república bananera.
Esos poderes públicos que abusivamente representan los gallardones, camachos, rubalcabas y roucovarelas de turno parecen no poder comprender que a su anciene régime le quedan dos telediarios que ya nadie ve, pues la información veraz fluye por otras redes. No comprenden que nuestra era ya no lleva su nombre porque es, será, la de Anonymous. O sí: lo comprenden y actúan desde la desesperación que produce el sentirse y verse acabados.
No se dan cuenta de que agonizan precisamente por actuar así, por reprimir, por ser violentos, por ejercer abuso de su poder. Necios. ¿Millones de euros del dinero público para recibir al Papa? ¿De un dinero público que, sin embargo, no puede cubrir las prestaciones sociales de este país, sumido en los recortes que conlleva una profunda crisis? Si Jesucristo levantara la cabeza enfurecería con tales mercaderes. ¿Millones de euros para recibir a un tipo homófobo y en connivencia con peligrosos pederastas? ¿Estamos locos o qué? Y para llevar adelante este escándalo sacan sus escuadrones a la calle, en una suerte de razzia a favor de Ratzinger que ofende a los limpios de corazón y a los indignados con razón. Belicosos. ¿Que la ciudadanía no puede tomar la plaza para tratar de desfacer vuestros graves entuertos pero vosotros podéis instalar 200 confesionarios en el Retiro? ¿¿¡¡Perdón!!?? ¿Confesionarios? ¿Pero estáis de broma o qué? Provocadores.
Con estivalidad y, sin duda, con alevosía, se producen en Madrid unos episodios policiales de los que un Estado de derecho debiera dar posterior cuenta a la ciudadanía y cuyas responsabilidades directas sería de ley depurar. La alevosía la damos, fatalmente, por hecho al referirnos a las actuaciones de ciertos cuerpos, en particular si son los de Seguridad; con la estivalidad, sin embargo, querrían haber contado quienes los han agitado, quienes los han soltado a las calles y azuzado contra los que habrían de ser sujetos de su protección, sin tener en cuenta que la indignación no es estacional y que, si bien Madrid está medio vacía, el vaso del cabreo está a rebosar. Acaso ustedes, señores del Interior, esperaban que todo el mundo estuviera en la costa, y se han encontrado con indignados de guardia: hay cosas y personas que no se van de vacaciones.
¿Quién ha decidido que se desaloje a pisotones la acampada en el paseo del Prado y se destruya el pactado puesto informativo en una Puerta del Sol que nos pertenece y que ya es símbolo mundial de un nuevo sistema? ¿Quién, que se cierren por la fuerza los accesos a la plaza, en una actuación insólita de la que hasta un sindicato de policías cuestiona la legalidad? ¿Quién ha tomado la decisión de echar el cierre a los comercios de la zona -Ignacio Lario, quizá, presidente de los comerciantes, que exige indemnizaciones multimillonarias y alienta cargas policiales-? ¿Quién ha dado la orden de que los antidisturbios actúen con una agresividad desproporcionada frente a la naturaleza del objeto de su violencia? ¿Camacho y Gallardón? ¿Rubalcaba (¿dónde está Zapatero?)? ¿También Rouco Varela?
Porque a la alevosía y a la estivalidad de la operación hay que unirle una indignante vaticanidad, pues a pocos escapa que esta operación tiene, con la llegada a Madrid de Ratzinger, una relación inversamente proporcional a la limpieza que los mossos perpetraron en su día en la plaza de Cataluña de Barcelona, supuestamente por un encuentro futbolístico: si entonces supimos que nada tenía que ver con el fútbol y sí con la represión del 15-M, ahora sabemos que la del movimiento en Madrid se realiza porque el papa-móvil va a pasar por aquí. Pero, ¿esto qué es?, ¿qué pretenden ustedes? Mientras los indignados solo hacen uso del espacio público para protestar contra los sistemáticos abusos del poder establecido; mientras se sientan en el suelo para celebrar en asamblea el encuentro de su conciencia, de su unión, de su voz y de su voluntad, quienes llevan las riendas de la caballería deciden sofocarlos para abrir paso al jefe de un Estado ridículo en su mismidad, culpable de crímenes que no se le permitirían a una república bananera.
Esos poderes públicos que abusivamente representan los gallardones, camachos, rubalcabas y roucovarelas de turno parecen no poder comprender que a su anciene régime le quedan dos telediarios que ya nadie ve, pues la información veraz fluye por otras redes. No comprenden que nuestra era ya no lleva su nombre porque es, será, la de Anonymous. O sí: lo comprenden y actúan desde la desesperación que produce el sentirse y verse acabados.
No se dan cuenta de que agonizan precisamente por actuar así, por reprimir, por ser violentos, por ejercer abuso de su poder. Necios. ¿Millones de euros del dinero público para recibir al Papa? ¿De un dinero público que, sin embargo, no puede cubrir las prestaciones sociales de este país, sumido en los recortes que conlleva una profunda crisis? Si Jesucristo levantara la cabeza enfurecería con tales mercaderes. ¿Millones de euros para recibir a un tipo homófobo y en connivencia con peligrosos pederastas? ¿Estamos locos o qué? Y para llevar adelante este escándalo sacan sus escuadrones a la calle, en una suerte de razzia a favor de Ratzinger que ofende a los limpios de corazón y a los indignados con razón. Belicosos. ¿Que la ciudadanía no puede tomar la plaza para tratar de desfacer vuestros graves entuertos pero vosotros podéis instalar 200 confesionarios en el Retiro? ¿¿¡¡Perdón!!?? ¿Confesionarios? ¿Pero estáis de broma o qué? Provocadores.
jueves, 4 de agosto de 2011
Fomentar el malestar
Si te quejas, estás fomentando el malestar?. Parece ser que si, y que eso será delito.
El Pentágono buscará en las redes sociales a los que fomenten el malestar
Arnau Fuentes | 4 de agosto de 2011
Lo decíamos hace semanas. Se veía venir desde hace meses. Con el cambio de jefazos en la jerarquía militar y de Inteligencia americana, la batalla contra Internet se ha estado recrudeciendo.
Menciones al próximo Pearl Harbor han terminado derivando en la creación de clones del US-CYBERCOM, la rama militar que se ocupa de la red, tanto a nivel local, como europeo (y cómo no, aquí también queremos ser modernos) previo aumento del presupuesto destinado, como mandan los cánones neocon.
Filtros dignos del Politburó Central de Beijing, endurecimiento de penas para delitos relacionados con Internet (equiparando penas de crímenes con sangre con depende qué actividades coordinadas de acceso a una web) y, finalmente, convirtiendo la red en el nuevo campo de batalla, con una estrategia definida (1 y 2), incluyendo intentos para dotar a un POTUS con la capacidad de ‘apagar’ la red.
Ahora, siguiendo con la estrategia, desde el Pentágono planean rastrear el mayor número de redes sociales posible, con el fin de identificar posibles eventos como las revueltas árabes.
Los palmeros locales seguro que querrán enterarse también de los paseos organizados en calles y plazas...
¿Recuerdan las identidades confiables? Pues el Departamento de Defensa ofrece 42 millones de dólares para investigar y desarrollar herramientas de monitorización y espionaje en los servicios de redes sociales para, como decíamos, seguir rastros de información que puedan llevar al ‘fomento del malestar’. Ya saben, el neo-terrorismo de moda.
Y tras la identificación de dichas ‘corrientes’ de pensamiento, viene la identificación de sus ‘responsables’, claro está. Quienes son, qué intenciones tienen y qué impacto podrían llegar a tener en la sociedad, son los objetivos finales, junto con su supresión… siempre en caso que no interesen.
Identificar, identificar, identificar. Todos con el carné en la boca… o mejor con el código de barras en la frente y el router. Y si no lo tienes, no puedes hacer nada.
Sistema de Identidades Confiables, y la família Zuckerberg repitiendo hasta la saciedad que “el anonimato debe desaparecer”. Como en los cuadernos de verano, simplemente hace falta unir los puntos que van apareciendo, y el dibujo se hace cada vez más claro. Y con la bendición del Presidente-Mesías y Premio Nobel de la Paz.
Todos delincuentes. Todos terroristas. Todos a la cárcel.
¿Alguien cree aún que no han entendido nada?
El Pentágono buscará en las redes sociales a los que fomenten el malestar
Arnau Fuentes | 4 de agosto de 2011
Lo decíamos hace semanas. Se veía venir desde hace meses. Con el cambio de jefazos en la jerarquía militar y de Inteligencia americana, la batalla contra Internet se ha estado recrudeciendo.
Menciones al próximo Pearl Harbor han terminado derivando en la creación de clones del US-CYBERCOM, la rama militar que se ocupa de la red, tanto a nivel local, como europeo (y cómo no, aquí también queremos ser modernos) previo aumento del presupuesto destinado, como mandan los cánones neocon.
Filtros dignos del Politburó Central de Beijing, endurecimiento de penas para delitos relacionados con Internet (equiparando penas de crímenes con sangre con depende qué actividades coordinadas de acceso a una web) y, finalmente, convirtiendo la red en el nuevo campo de batalla, con una estrategia definida (1 y 2), incluyendo intentos para dotar a un POTUS con la capacidad de ‘apagar’ la red.
Ahora, siguiendo con la estrategia, desde el Pentágono planean rastrear el mayor número de redes sociales posible, con el fin de identificar posibles eventos como las revueltas árabes.
Los palmeros locales seguro que querrán enterarse también de los paseos organizados en calles y plazas...
¿Recuerdan las identidades confiables? Pues el Departamento de Defensa ofrece 42 millones de dólares para investigar y desarrollar herramientas de monitorización y espionaje en los servicios de redes sociales para, como decíamos, seguir rastros de información que puedan llevar al ‘fomento del malestar’. Ya saben, el neo-terrorismo de moda.
Y tras la identificación de dichas ‘corrientes’ de pensamiento, viene la identificación de sus ‘responsables’, claro está. Quienes son, qué intenciones tienen y qué impacto podrían llegar a tener en la sociedad, son los objetivos finales, junto con su supresión… siempre en caso que no interesen.
Identificar, identificar, identificar. Todos con el carné en la boca… o mejor con el código de barras en la frente y el router. Y si no lo tienes, no puedes hacer nada.
Sistema de Identidades Confiables, y la família Zuckerberg repitiendo hasta la saciedad que “el anonimato debe desaparecer”. Como en los cuadernos de verano, simplemente hace falta unir los puntos que van apareciendo, y el dibujo se hace cada vez más claro. Y con la bendición del Presidente-Mesías y Premio Nobel de la Paz.
Todos delincuentes. Todos terroristas. Todos a la cárcel.
¿Alguien cree aún que no han entendido nada?
sábado, 23 de julio de 2011
Sabemos lo que comemos? Me parece que no
Copiar y pegar el enlace : http://www.cadenaser.com/actualidad/audios/seguros-transgenicos/seresc/20090306csrcsr_14/Aes/
jueves, 21 de julio de 2011
El 15 M en 15 minutos. Muy recomendable, Utilizar la pausa, va muy rápido.
Si no funciona el enlace, copiar y pegar en la ventana del explorador. "http://www.youtube.com/watch?v=e5IZwBQ5Oms&feature=player_detailpage"
jueves, 14 de julio de 2011
Guia para entender los palabros de la crisis (de zoomboomcrash)
Guía para entender las crisis financieras sin tener idea de finanzas
11 julio 2011 - 20:43 - Autor: zoomboomcrash
¿Qué cara tienen los mercados? ¿Por qué se habla tanto de la prima de riesgo? ¿Esa prima es familia de los bajistas? ¿Acaso estos bajistas tocan el instrumento de la deuda?
He aquí una guía histriónica de los términos que se usan en serio para explicar los arrebatos financieros.
La prima de riesgo es familia de Doña Desconfianza. Supongamos que usted tiene 100.000 euros que le han tocado en la lotería. Quiere depositarlos en el banco que le ofrezca más interés. El primer banco es alemán y se llama BundBank. El segundo es español y se apellida HispaBank. ¿Hay alguna diferencia? Sí. El alemán le ofrece 2,5% por su dinero. Quiere decir que por 100.000 euros le darán 2.500 euros dentro de un año. Pero el HispaBank le da más. Un 6%. ¡Fabuloso! El problema es que alguien le ha dicho que HispaBank no es fiable, que tiene problemas y que a lo mejor usted no cobrará de vuelta su dinero. Pero ¡es tan goloso ese 6%! Usted se anima y pone el dinero en HispaBank. Lo que no sabe es que ese tipo de interés más elevado es un gancho para mitigar las dudas. Para mitigar el riesgo a que usted pierda su dinero. Son 3,5 puntos de riesgo. La prima de riesgo, familia de Doña Desconfianza.
Puntos básicos, puntos porcentuales… De cero a cien en un segundo. ¿Pero no decían que el HispaBank ya me daba 6%, o sea 3,5 puntos más que Bund Bank? ¿Por qué ahora lo multiplican por cien? Pues porque en términos financieros, 1% de interés se transforma en 100 puntos básicos. Es para medir mejor el diferencial.
Diferencial, ¿no era de los vehículos? Sí, el diferencial es lo que compensa la rotación diferente de las ruedas de un coche cuando toma una curva. Pero en el mundo financiero, el ‘diferencial‘ es la diferencia entre dos tipos de rentabilidades. Para lo que nos interesa, entre la deuda alemana y española. Bund contra Bono.
Bund contra bono. Las obligaciones alemanas (sus bonos) se llaman Bund. La rentabilidad del Bund alemán y el bono español a 10 años es lo que suele compararse en las crisis. En estas fechas, el bund alemán da una magra rentabilidad del 2,6%, y los bonos españoles, sobrepasan el 6%, precisamente porque los inversores desconfían de España, y la única forma de atraerlos a comprar bonos es subir el tipo de interés. Hace unos meses era el 4,5%. Ya hemos superado el 6%. Lo pagaremos caro dentro de 10 años. Por cierto, esa diferencia de 3,4 puntos, es decir, 340 puntos básicos, es nada menos que la prima de riesgo, o sea que volvemos al principio de este post. Los mercados son así y hay que bailar a su son.
Los mercados marcan el paso. Se trata de millones de dólares o euros, que van de un sitio a otro del planeta con la rapidez con que se tarda en apretar un botón. Los mercados son nada más y nada menos que las decisiones de los responsables de los fondos de inversión, empresas de capital riesgo, hedge funds, bancos de inversión, es decir, aquellos que indican hacia dónde debe ir el dinero para obtener más rentabilidad. Entran y salen de los países con enorme facilidad. Hacen subir o bajar los índices de Bolsa, las cotizaciones de las divisas y los diferenciales de la deuda. Por cierto, hemos dicho decisiones humanas. A veces, ni eso: hay máquinas con programas hiper rápidos que toman decisiones en millonésimas de segundos, el famoso High Speed Trading. Algo galáctico que es mejor no tocar ahora. Es mejor escuchar otra música. La de los bajistas.
Con ustedes, una música tocada por bajistas. Al principio cuesta un poco de entender que alguien venda algo que no tiene, apostando a que va a valer menos pero así funciona el temible mercado de bajistas. Es como ir a un puesto de naranjas, donde están a cinco euros por kilo, y decirle al frutero: «Mire, todas las naranjas que están aquí se las vendo yo, pero no le voy a pagar hoy sino mañana, pues le compraré todas las naranjas al precio que estén». El frutero confía en que el precio no cambie en un día, y deja que nosotros nos situemos detrás de las cajas, y nos pongamos a vender. Al final del día hemos vendido diez kilos, o sea cincuenta euros para nuestro bolsillo. Lo que el frutero no sabe es que nosotros disponíamos de una información secreta: al día siguiente, iba a venir una caravana de vendedores ambulantes de naranjas, que las venderían a 2,5 euros el kilo. La mitad. Como el frutero tiene que mantener su palabra, sabe que no puede ponerlas a cinco euros porque nadie se las compraría, y además tiene el compromiso de vendérnoslas «a precio de mercado»: a 2,5 euros. De modo que hemos ganado veinticinco euros en un día haciendo un poco de short selling, vendiendo antes de comprar. Se llama también venta a corto, bajistas, al descubierto y hasta ‘venta al desnudo’.
Aviso a los que sufren del corazón: no se somentan a test de estrés. Un test de estrés es la ITV que se aplica a bancos y cajas de toda Europa. Consiste en saber si puede superar pruebas que demuestren su solvencia. Por cada cien euros que esa institución haya concedido en créditos, o préstamos, o compromisos, deben tener una parte guardada en el llamado capital, más reservas, más beneficios no distribuidos… Es decir, que si viene una hecatombe mundial, ¿con cuánto de sus propios recursos podrían responder para hacer frente a esa hecatombe? Lo mínimo es con un 6%. Mientras más suba ese porcentaje, más sólido es el banco o caja.
Per qué Italia, per que ahora? El viernes pasado corrió el rumor de que muchos bancos italianos iban a suspender el test de estrés que se va a publicar el próximo viernes. Dado que los rumores incitan al pánico, los mercados (eso que hemos explicado en párrafos anteriores) decidieron salir de Italia…. O bien, apostar contra Italia, como hacen los bajistas que también hemos explicado. La apuesta de los bajistas induce a que el precio de las cosas baje, desgraciadamente. Por eso, las autoridades italianas decidieron este lunes poner límites a las operaciones bajistas, lo cual en el mundo en que estamos es como poner compuertas al mar Pacífico.
(Mi Twitter @ojomagico)
11 julio 2011 - 20:43 - Autor: zoomboomcrash
¿Qué cara tienen los mercados? ¿Por qué se habla tanto de la prima de riesgo? ¿Esa prima es familia de los bajistas? ¿Acaso estos bajistas tocan el instrumento de la deuda?
He aquí una guía histriónica de los términos que se usan en serio para explicar los arrebatos financieros.
La prima de riesgo es familia de Doña Desconfianza. Supongamos que usted tiene 100.000 euros que le han tocado en la lotería. Quiere depositarlos en el banco que le ofrezca más interés. El primer banco es alemán y se llama BundBank. El segundo es español y se apellida HispaBank. ¿Hay alguna diferencia? Sí. El alemán le ofrece 2,5% por su dinero. Quiere decir que por 100.000 euros le darán 2.500 euros dentro de un año. Pero el HispaBank le da más. Un 6%. ¡Fabuloso! El problema es que alguien le ha dicho que HispaBank no es fiable, que tiene problemas y que a lo mejor usted no cobrará de vuelta su dinero. Pero ¡es tan goloso ese 6%! Usted se anima y pone el dinero en HispaBank. Lo que no sabe es que ese tipo de interés más elevado es un gancho para mitigar las dudas. Para mitigar el riesgo a que usted pierda su dinero. Son 3,5 puntos de riesgo. La prima de riesgo, familia de Doña Desconfianza.
Puntos básicos, puntos porcentuales… De cero a cien en un segundo. ¿Pero no decían que el HispaBank ya me daba 6%, o sea 3,5 puntos más que Bund Bank? ¿Por qué ahora lo multiplican por cien? Pues porque en términos financieros, 1% de interés se transforma en 100 puntos básicos. Es para medir mejor el diferencial.
Diferencial, ¿no era de los vehículos? Sí, el diferencial es lo que compensa la rotación diferente de las ruedas de un coche cuando toma una curva. Pero en el mundo financiero, el ‘diferencial‘ es la diferencia entre dos tipos de rentabilidades. Para lo que nos interesa, entre la deuda alemana y española. Bund contra Bono.
Bund contra bono. Las obligaciones alemanas (sus bonos) se llaman Bund. La rentabilidad del Bund alemán y el bono español a 10 años es lo que suele compararse en las crisis. En estas fechas, el bund alemán da una magra rentabilidad del 2,6%, y los bonos españoles, sobrepasan el 6%, precisamente porque los inversores desconfían de España, y la única forma de atraerlos a comprar bonos es subir el tipo de interés. Hace unos meses era el 4,5%. Ya hemos superado el 6%. Lo pagaremos caro dentro de 10 años. Por cierto, esa diferencia de 3,4 puntos, es decir, 340 puntos básicos, es nada menos que la prima de riesgo, o sea que volvemos al principio de este post. Los mercados son así y hay que bailar a su son.
Los mercados marcan el paso. Se trata de millones de dólares o euros, que van de un sitio a otro del planeta con la rapidez con que se tarda en apretar un botón. Los mercados son nada más y nada menos que las decisiones de los responsables de los fondos de inversión, empresas de capital riesgo, hedge funds, bancos de inversión, es decir, aquellos que indican hacia dónde debe ir el dinero para obtener más rentabilidad. Entran y salen de los países con enorme facilidad. Hacen subir o bajar los índices de Bolsa, las cotizaciones de las divisas y los diferenciales de la deuda. Por cierto, hemos dicho decisiones humanas. A veces, ni eso: hay máquinas con programas hiper rápidos que toman decisiones en millonésimas de segundos, el famoso High Speed Trading. Algo galáctico que es mejor no tocar ahora. Es mejor escuchar otra música. La de los bajistas.
Con ustedes, una música tocada por bajistas. Al principio cuesta un poco de entender que alguien venda algo que no tiene, apostando a que va a valer menos pero así funciona el temible mercado de bajistas. Es como ir a un puesto de naranjas, donde están a cinco euros por kilo, y decirle al frutero: «Mire, todas las naranjas que están aquí se las vendo yo, pero no le voy a pagar hoy sino mañana, pues le compraré todas las naranjas al precio que estén». El frutero confía en que el precio no cambie en un día, y deja que nosotros nos situemos detrás de las cajas, y nos pongamos a vender. Al final del día hemos vendido diez kilos, o sea cincuenta euros para nuestro bolsillo. Lo que el frutero no sabe es que nosotros disponíamos de una información secreta: al día siguiente, iba a venir una caravana de vendedores ambulantes de naranjas, que las venderían a 2,5 euros el kilo. La mitad. Como el frutero tiene que mantener su palabra, sabe que no puede ponerlas a cinco euros porque nadie se las compraría, y además tiene el compromiso de vendérnoslas «a precio de mercado»: a 2,5 euros. De modo que hemos ganado veinticinco euros en un día haciendo un poco de short selling, vendiendo antes de comprar. Se llama también venta a corto, bajistas, al descubierto y hasta ‘venta al desnudo’.
Aviso a los que sufren del corazón: no se somentan a test de estrés. Un test de estrés es la ITV que se aplica a bancos y cajas de toda Europa. Consiste en saber si puede superar pruebas que demuestren su solvencia. Por cada cien euros que esa institución haya concedido en créditos, o préstamos, o compromisos, deben tener una parte guardada en el llamado capital, más reservas, más beneficios no distribuidos… Es decir, que si viene una hecatombe mundial, ¿con cuánto de sus propios recursos podrían responder para hacer frente a esa hecatombe? Lo mínimo es con un 6%. Mientras más suba ese porcentaje, más sólido es el banco o caja.
Per qué Italia, per que ahora? El viernes pasado corrió el rumor de que muchos bancos italianos iban a suspender el test de estrés que se va a publicar el próximo viernes. Dado que los rumores incitan al pánico, los mercados (eso que hemos explicado en párrafos anteriores) decidieron salir de Italia…. O bien, apostar contra Italia, como hacen los bajistas que también hemos explicado. La apuesta de los bajistas induce a que el precio de las cosas baje, desgraciadamente. Por eso, las autoridades italianas decidieron este lunes poner límites a las operaciones bajistas, lo cual en el mundo en que estamos es como poner compuertas al mar Pacífico.
(Mi Twitter @ojomagico)
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